La Sal y el Mundo: Parte I

Sales del Mundo

La Sal, ese condimento que lleva con nosotros desde hace siglos y del que no podemos ni queremos prescindir. El compañero perfecto para nuestros platos pero también para muchos otros usos como ser uno de los mejores conserveros. De ahí que ancestralmente se usara en barcos y alta mar por ejemplo para guardar la pesca en perfectas condiciones hasta llegar a puerto. O incluso, para conseguir que los alimentos duraran más sin perecer (cuando no existía ni tenía pinta de que llegase a inventarse el frigorífico).

La sal, ¿qué es?

Es un mineral. Ni una especia ni nada parecido. La sal es un mineral compuesto por sodio al 40{b15a4ed4401d3c06fc2f1c9309c8bee2d4db17ecf37411e6b652be852f65d113} y por cloruro al 60{b15a4ed4401d3c06fc2f1c9309c8bee2d4db17ecf37411e6b652be852f65d113}. Así de simple pero a la vez potente. De ahí, de su composición, su nombre propio “Cloruro de Socio” (NaCl). Y también por ella, por su composición y su alto nivel de socio, es fundamental como mineral en nuestro organismo ya que consigue mantener estable los niveles de líquidos, en contra de lo que podría parecer (porque la sal da sed) ayudando también a que la transmisión nerviosa y las funciones musculares funcionen correctamente.

La sal tiene innumerables beneficios aunque como con todo, hay que tener cuidado con la cantidad que se consume y sus dosis (para evitar otro tipo de enfermedades). Como todo, siempre, en su justa medida pero hay momentos en los que es realmente positiva como en bajadas de tensión por ejemplo.

¿Cuál es la cantidad apropiada de sal?

Este es sin duda el tema más controvertido en cuanto a la sal se refiere. ¿Cuánto puedo tomar? ¿Cuánto me pongo en mis comidas? Como en todo, cada maestro tiene su librillo y ahora aún más que han proliferado diferentes dietas y nutricionistas.

Las autoridades “oficiales” aconsejan de forma lineal que el consumo diario no supere los 3,75 gr y que en ninguna circunstancia, supere los 6 gr. Mucha sal como comentábamos podría ocasionar problemas cardiovasculares al bloquear venas y arterias.

Pero la realidad es que la sal nos gusta y mucho. De ahí que la población normal tenga una media de sal por persona / día de 8,9 grm pero no como sal para condimentar los platos sino a través de alimentos procesados que la incluyen de forma intrínseca. Por esto siempre recomendamos comer de forma saludable y sana. Podrás controlar lo que comes y elegir la calidad de tus alimentos

Los usos más habituales y comunes de la sal

La sal es algo que usamos a diario. De hecho hay incluso modalidades más que asentadas como “la sal de mesa” que siempre tenemos a mano cuando nos sentamos propiamente “a la mesa”. Condimentar nuestros platos con sal es lo más habitual ya que potencia el sabor de cualquier preparado y lo hace más suculento aún. No concebimos, al menos la mayoría, comer sin sal y no hay mesa que se precie que no tenga su “salero”. Porque la sal, da vida… Y quien no tiene sal, no tiene “salero” o arte o gracia.

Pero también, como nos referíamos al principio, la sal nos ayuda a conservar alimentos y que estos tengan una vida más larga. La “salmuera” no es más que envolver el producto en sal y así conseguir que se mantenga intacto. De forma natural, sin aditivos ni conservantes ni colorantes. Para qué más si la sal puede hacerlo, no le aporta saber pero si lo “guarda” muy bien. Y no solo eso, sino que añade bacterias “buenas” como los pro bióticos que todos ya sabemos que son realmente positivas para nuestro organismo.

Tipos de Sal en el Mundo

Y ¿qué sal comemos? Estamos habituados a comprar la que está en el supermercado, la que siempre tenemos a mano pero cada vez más tenemos a nuestro alcance sal de alta calidad que no solo aderezan mejor nuestros platos sino que además nos aportan más beneficios o eliminan aquella parte menos buena de la sal. El Mundo es gigante y nos da muchos y exquisitos manjares miremos donde miremos. Es el caso también de la Sal que podemos recorrer muchos rincones y encontrarnos tesoros. Nosotros, en Regional Co. apostamos por las mejores y hoy queremos presentártelas para que las conozcas un poco mejor y puedas probarlas e indagar un poco más.

  • Sal del Himalaya: proviene y se extrae de la sal Khewra (autóctona de Pakistán). Es la más conocida de entre las sales “especiales” y gourmet. Lo mejor de ella es que no es refinada (nuestro mayor enemigo, los alimentos procesados y refinados que no solo quitan las propiedades beneficiosas de la materia prima sino que al pasarlo por procesos químicos e industriales lo dotan de otras sustancias perjudiciales para nuestro organismo). Posee un 98{b15a4ed4401d3c06fc2f1c9309c8bee2d4db17ecf37411e6b652be852f65d113} de cloruro sodio lo que la convierte en “muy pura” y además, incluye de forma natural cantidades pequeñas de minerales tan interesantes como el magnesio, el calcio o el hierro, siendo este último el responsable de color rosado.
    • Se puede usar tanto para cocinar o como condimento una vez el plato terminado y emplatado.
  • Sal de Persia: o también conocida como Sal Azul o Bloque de Sal de Persia. Originaria de Irán, posee un toque azul – malva que la hace característica y le da su nombre particular. Ese azul proviene de uno de sus componentes, un mineral llamado silvinita y que se fosiliza de forma totalmente natural por una altura – presión – humedad realmente particular y que solo en esa zona se dan.
    • Su riqueza en minerales la hace más que beneficiosa para la salud (hierro, calcio, potasio) y su sabor es intenso pero con un regusto dulce poco habitual en la sal.
    • Posee poca humedad por lo que aguanta a temperaturas muy extremas tanto altas como bajas. Es perfecta para condimentar los platos una vez finalizados sola o junto a aceite de oliva.

Este es solo el primer capítulo seguiremos contando detalles sobre las sales del Mundo.

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